Yae Guerreri

Acerca de mí

La imagen de mi abuela italiana amasando la pasta de los domingos es una de las primeras fotos que se me viene a la memoria cuando hablo de mis inicios en la cocina.

Mi primera elaboración fue en su cocina. Me inaugure nada más y nada menos que con una gelatina para todos los invitados, todavía lo recuerdo, parada sobre una silla para poder revolver la olla, con el delantal doblado para no pisarlo. Habré tenido unos 4 años.

Poco a poco, y gracias a mi insistencia, me fueron dando permiso para ayudar en distintas tareas cotidianas. Vi a mi mamá cocinar con mucha pasión y a mi papá amasar el pan. Crecí en una familia numerosa donde nunca faltó oportunidad para reunirnos alrededor de la mesa. La comida siempre estuvo como protagonista y yo mientras iba creciendo me animaba a probar diferentes recetas que tenía anotadas en un cuaderno. La mayoría las sacaba de programas de televisión, de los que muchos años despues algunos llegaron a ser mis profesores. Muchas otras las inventaba. Siempre me gusto probar cosas nuevas.

A mis 15 años vi como derribaban un edificio al frente de mi casa y construían desde los cimientos una escuela de gastronomía, no podía esperar a verla terminada, mi ansiedad crecía con cada ladrillo que ponían. El día que abrieron las puertas ahí fui yo, a querer inscribirme para empezar, pero la directora me dijo que tendría que esperar un par de años hasta haber cumplido los 18 años.

Cuando me egresé del secundario tenía dos pasiones muy claras, la gastronomía y la docencia. La primera estaba fuera del alcance de mi familia pero mis papas me dijeron que si era lo que yo quería harían un gran esfuerzo para poder lograr mi sueño. 

Luego de debatir que camino tomaría, me decidí por la docencia, prometiéndome a mi misma que cuando tuviera mis propios ingresos iba a estudiar la Carrera de chef profesional.

Así fue como me egresé de maestra jardinera, mientras hacía tortas que mi mamá vendía en el quisco que tenía al lado de mi casa.

Al cumplir los 21 años el destino y el amor me llevaron de Córdoba a Buenos Aires, una ciudad de la que solo conocía el obelisco. Muy lentamente fui entendiendo un poco el ritmo de esta gran ciudad y comencé a armar mi departamento saliendo a buscar cosas con el mapa en la mano.

Encontrar trabajo fue algo difícil, estuve todo un año llevando y trayendo currículum pero no tenía suerte. Finalmente un día me llamaron de un colegio cerca de mi casa para hacer una suplencia y desde ese día no paré. Me metí en la docencia de manera muy intensa, tal es así que comencé a estudiar nuevamente y me recibí de mi segunda carrera docente: maestra de Primaria.

Al tiempo conocí a una vecina apasionada por la cocina. Con ella comenzamos a cocinar juntas y allí empezó a revivir en mí esa pasión que tenía un tanto adormecida. Me enseño nuevas recetas y me contagió su energía. Me conto sobre algunos mercados gastronómicos y lugares que visitar.

A los pocos meses me estaba tomando el tren para inscribirme en el IAG (Instituto Argentino de Gastronomía). 

Antes de arrancar con la carrera comencé a hacerme de utensilios y elementos de cocina. Una de mis primeras adquisiciones fue una Essen que me compré por recomendación. Fue tanto el entusiasmo que me generó poder hacer distintas cosas con una misma cacerola que termine sumándome a la empresa.

Así fue como me abrí mi cuenta de Instagram (@yaeguerrieri) donde comencé compartiendo las recetas que hacía y consumía a diario en mi casa. Poco a poco empecé a tener algunos seguidores que me pedían que les compartiera más tips sobre cocina y el uso de las cacerolas.

La cuenta fue creciendo junto con mi experiencia gastronómica y hoy ya somos una comunidad enorme con la que me da gusto compartir no solo mis recetas, sino también todas las pruebas gastronómicas de mi día a día.

Hoy viviendo en Chipre, una pequeña isla del mar mediterráneo, abro esta pagina web para poder seguir compartiendo con ustedes muchas más recetas y buenos momentos.

 

 

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